



Las series televisivas que recrean y reinterpretan la historia republicana de Chile han sido tan exitosas que, además de marcar peaks de rating, ya se venden en DVD. La fiebre de la memoria llega a todas partes gracias a la masiva pantalla chica y tiene un objetivo claro: privilegiar la cultura de cara a la celebración de los 200 años de Independencia. El Bicentenario se viene.
Es probable que los chilenos, salvo las generaciones más jóvenes, hayan aprendido la versión "fome" de la historia nuestra. Ni gestos cotidianos ni pasiones ocultas ni el día a día de quienes protagonizaron los inicios de la vida republicana fueron registrados en los escritos escolares. Pero precisamente lo que acerca a la gente a aquellas gestas heroicas, que marcaron el rumbo del país, son los personajes recreados por actores de carne y hueso, retratados en sus debilidades y fortalezas, y ese es precisamente el hilo conductor de todos los programas que se ven hoy en televisión bajo la marca Proyecto-Bicentenario.
Doscientos años de Independencia que se cumplen el 2010 motivaron una programación cultural sin precedentes en cuanto a despliegue e inversión. "Cualquier apuesta televisiva sobre la historia es sinónimo de éxito", opina el destacado historiador Alfredo Jocelyn-Holt, quien fue consultado como especialista por el equipo que realizó el documental Epopeya, sobre la Guerra del Pacífico. Como él, muchos otros profesionales se han involucrado en esta tarea de hurgar en el pasado. La guionista Coca Gómez, encargada de escribir una película sobre el guerrero mapuche Lautaro, confiesa que tuvo una conexión "cósmica" con el personaje; la conocida diseñadora teatral Monserrat Catalá y su equipo hicieron un verdadero doctorado express en vestuario de época para ambientar los capítulos de la serie Héroes, actuamente en exhibición - y que en 2008 se compilará para su distribución en colegios- ; el cineasta Cristián Galaz se apasionó con la idea de quitar el manto que ha envuelto en la oscuridad a dos personajes polémicos como José Miguel Carrera y Manuel Rodríguez. Y la historiadora Paula Zaldívar se abocó a resumir la vida republicana, lo cotidiano y lo solemne, en microprogramas fáciles de entender y que buscan despertar la memoria colectiva. Hay hambre de historia y mucho aún que digerir.
Para mis pensadores(as):
1.¿Creemos todo lo que vemos y escuchamos?
2.¿Qué análisis haces tú?

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